Deben convertir al niño en protagonista, potenciando su imaginación y creatividad
Las modas y la publicidad también influyen en padres e hijos a la hora de pedir y adquirir productos que en numerosas ocasiones no son adecuados, bien porque no cumplen las normas de seguridad mínimas o porque carecen de las características para que estos objetos diviertan, entretengan y enseñen.
Saber cuántos juguetes se deben adquirir, de qué tipo, cuáles son los mas acertados en función de la edad, y a dónde se puede acudir para obtenerlos, ayudarán a realizar una compra más inteligente que redundará en beneficio de los niños que los regalos que traiga Papá Noël y/o Melchor, Gaspar y Baltasar acierten con los gustos de los pequeños, les ayuden a potenciar su espíritu e inteligencia y también les preserven de posibles accidentes.
Integridad física:
En lo primero que hay que pensar es en la integridad física del niño. El anagrama "CE" ha garantizado tradicionalmente el cumplimiento de los requisitos establecidos por la legislación española y europea sobre seguridad de los juguetes, pero en estos momentos se venden en el mercado -sobre todo en las grandes superficies comerciales-, productos de Lejano Oriente en los que figura dicho anagrama falsificado. Se trata, en general, de artículos más baratos que no cumplen la normativa. La recomendación es comprar productos que cumplen con esta legislación que garantiza la inocuidad de los artículos.
Así, por ejemplo, la norma asegura que el juguete no pueda astillarse con facilidad con el uso normal y que sus elementos carezcan de aristas, rebabas o partes punzantes. En el caso de los elementos textiles, como los peluches, deben ser bastante resistentes al fuego. En las pinturas que se emplean resulta imprescindible que carezcan de elementos tóxicos, como el plomo o el cadmio, para que el niño no sufra intoxicación si chupa el objeto.
En los juguetes que funcionan con pilas o enchufados a la red, la norma también se encarga de comprobar que no se produzcan calambres a los usuarios, mediante medidas de alta seguridad.
Asímismo, es conveniente que se adquieran juegos para las edades recomendadas por el fabricante. Sobre todo hay que tener mucho cuidado con los menores de la familia, que corren el riesgo de tragarse cualquier objeto de dimensiones pequeñas.
Cuántos juguetes:
El desarrollo de los niños se potencia en mayor medida cuanto más variado sea el ambiente que los rodea y cuanto más se estimulen distintos tipos de experiencias. Cuando juegan, los niños ejercitan su agilidad física, sentidos y pensamientos. Pero esto no significa que deban tener una cantidad excesiva de juguetes.
Los especialistas son muy explícitos en este sentido: "más vale poco y bien elegido que mucho y revuelto, porque esto último es igual a nada". A los padres hay que quitarles de la cabeza que el juguete más caro es el más enriquecedor. Aquéllos que lo dan todo hecho y dejan al niño pasivo, o como simple espectador, no le aportan nada en absoluto.
Por otro lado, para los pequeños es muy importante tener ilusiones. Concederles de forma inmediata la consecución de todos sus deseos, sin que haya cierta demora, es privarles de experiencias necesarias para un desarrollo equilibrado de su personalidad.
Vídeojuegos:
El vídeojuego es uno de los juguetes preferidos de la mayoría de los niños y adolescentes.
Esta nueva forma de ocio computarizado provoca mucha polémica en la sociedad. Existe la creencia de que pueden crear adicción o que inducen cambios de conducta tendentes al aislamiento y la violencia.
Lo cierto es que el computador es una herramienta que ya forma parte del panorama laboral y doméstico, por lo que no está de más que los niños y adolescentes vayan familiarizándose con él. No obstante, es muy conveniente cuidar dos aspectos: el tiempo de exposición a las pantallas y el contenido de los juegos.
Es en estos dos factores donde realmente hay peligro de malograr al niño. Según un estudio de la CECU (Confederación Española de Consumidores y Usuarios) del pasado año, la mayoría de los vídeojuegos fomentan valores violentos, destructivos y discriminatorios. Está en manos del consumidor no comprar productos que potencien estas actitudes negativas. Al fin y al cabo, lo que quieren las empresas es vender.
El tiempo recomendado para que un menor de 7 años juegue con una pantalla no excederá los 15 minutos. Los padres deben observar cómo el niño se relaciona con esta actividad que, si se realiza adecuadamente, puede proporcionarle una experiencia de control muy positiva.
A los más mayores es conveniente ponerles un límite diario de tiempo que no exceda los tres cuartos de hora, aunque los fabricantes aconsejan 2 horas. El problema no es tanto el tiempo que pasa con el vídeojuego, en el que interactúa solo, sino lo que supone de privación de otras experiencias muy necesarias.
Si se busca un juguete que cumpla con sus objetivos de entretener, divertir y enseñar, es imprescindible que responda a los intereses del niño.Para ello hay que tener en cuenta su edad y las etapas por las que atraviesa en su desarrollo.
Consejos prácticos
Hay que partir de las necesidades y preferencias del niño, y no de los gustos del adulto.
No se deben comprar juguetes que fomenten comportamientos agresivos, sexistas o intolerantes.
Es necesario tener en cuenta la edad del niño y sus peculiaridades.
Los juegos deben convertir al niño en el protagonista, potenciándole la imaginación y la creatividad o cualquier otro aspecto de su personalidad.
Los que sirven para que los padres también compartan las experiencias lúdicas resultarán muy beneficiosos para fomentar una mejor relación con los hijos.
Todos los juguetes son igualmente recomendables para niños o niñas. Desarrollan funciones diferentes que ayudarán a que sean personas más completas.
Es necesario valorar críticamente el aspecto del juguete para prever su duración y adecuación al juego. Deben ser sólidos, seguros, asépticos y duraderos.
Si no se quiere despilfarrar el dinero, hay que comparar precios en los distintos establecimientos. Puede haber una diferencia de precio en el mismo artículo, dependiendo de dónde se adquiera.
Resulta muy recomendable no esperar al último momento para realizar las compras. Antes del 15 de diciembre es más fácil encontrar lo que se busca.
Por Elvira de Miguel